Cuidar la salud mental también es cuidar la infancia
La salud mental forma parte del bienestar y del desarrollo integral de todas las personas. Y su cuidado comienza desde los primeros años de vida.
Durante la infancia y la adolescencia, contar con adultos que escuchen, acompañen, respeten y brinden espacios seguros resulta fundamental. Las niñas, niños y adolescentes necesitan sentirse valorados, poder expresar lo que sienten y saber que pueden pedir ayuda cuando algo les preocupa, les duele o los supera.
Como adultos, tenemos un rol esencial en el cuidado de su salud mental. Estar presentes, prestar atención a sus cambios, validar sus emociones, evitar minimizar aquello que les sucede y generar espacios de diálogo son formas concretas de acompañarlos.
Cuidar también implica protegerlos de situaciones de violencia, maltrato, discriminación, abandono o cualquier otra experiencia que pueda afectar su bienestar emocional.
Pero acompañar a las infancias también nos invita a mirar a los adultos: para cuidar a otros, también necesitamos cuidar nuestra propia salud mental. Reconocer nuestros límites, pedir ayuda y buscar acompañamiento cuando lo necesitamos también es una forma de ejercer responsablemente nuestro rol de cuidado.
En este Día Mundial de la Salud Mental, desde la Oficina de Niños, Niñas y Adolescentes (ONNA) invitamos a reflexionar sobre la importancia de construir entornos donde cada niña, niño y adolescente pueda crecer sintiéndose escuchado, respetado, protegido y acompañado.
Porque cuidar la salud mental desde la infancia es también construir mejores condiciones para la vida adulta.
Escuchar. Acompañar. Respetar. Cuidar.
Son acciones que pueden marcar una diferencia en la vida de una niña, un niño o un adolescente.